Ansiedad después de un sismo: ¿por qué sentimos que todo vuelve a temblar?
Después de vivir un sismo, es común que el cuerpo y la mente permanezcan en estado de alerta. Aunque el movimiento haya terminado, algunas personas pueden seguir sintiendo que el piso se mueve, que la casa tiembla o que está ocurriendo un nuevo sismo.
Esta experiencia puede generar miedo, ansiedad e incertidumbre. Sin embargo, sentir que todo vuelve a temblar después de un sismo puede estar relacionado con la respuesta del sistema nervioso ante una situación de estrés, y no necesariamente significa que esté ocurriendo un nuevo movimiento.
¿Por qué sentimos que todo tiembla después de un sismo?
Cuando experimentamos una situación que nuestro cerebro interpreta como una amenaza, el organismo activa una respuesta de alerta. El corazón puede acelerarse, los músculos se tensan y nuestros sentidos permanecen atentos para identificar cualquier señal de peligro.
Después de un sismo, esta respuesta puede mantenerse durante un tiempo.
El cerebro comienza a prestar especial atención a cualquier movimiento, vibración o ruido que pueda estar relacionado con otro temblor. Por eso, movimientos cotidianos como el paso de un vehículo, una puerta que se mueve, una vibración del celular o incluso el movimiento natural de nuestro cuerpo pueden sentirse de manera más intensa.
En otras palabras, nuestro sistema de alerta puede quedar temporalmente más sensible después de una experiencia que nos produjo miedo.
¿Qué es la ansiedad después de un sismo?
La ansiedad después de un sismo es una respuesta emocional que puede aparecer como consecuencia del miedo, la incertidumbre o la sensación de no tener control sobre lo ocurrido.
Cada persona puede experimentarla de una manera diferente.
Algunos síntomas pueden incluir:
- Sensación de que el piso o las paredes se mueven
- Miedo constante a que ocurra otro sismo
- Palpitaciones o aumento de la frecuencia cardíaca
- Respiración rápida o sensación de falta de aire
- Tensión muscular
- Sudoración
- Dificultad para concentrarse
- Irritabilidad
- Necesidad constante de revisar las noticias o redes sociales
- Dificultad para dormir
- Sobresaltarse fácilmente ante ruidos o movimientos
Estas reacciones pueden aparecer incluso cuando la persona se encuentra físicamente segura.
¿Cómo podemos manejar la ansiedad después de un sismo?
Después de una experiencia de este tipo, es importante darle al cuerpo y a la mente un espacio para recuperar la sensación de seguridad.
- Verifica primero que estés en un lugar seguro
Antes de intentar controlar la ansiedad, asegúrate de que no existan riesgos físicos en el lugar donde te encuentras.
Si hay daños estructurales, fugas, cables expuestos u otras situaciones peligrosas, sigue las indicaciones de las autoridades y dirígete a un lugar seguro.
- Respira lentamente
Cuando sentimos miedo, nuestra respiración puede acelerarse. Intentar hacer respiraciones lentas y controladas puede ayudar a disminuir progresivamente la activación del organismo.
Puedes inhalar lentamente por la nariz y exhalar de manera prolongada, concentrándote en el movimiento de tu respiración.
No necesitas hacerlo perfectamente. Lo importante es reducir el ritmo y darle a tu cuerpo una señal de calma.
- Conecta con el presente
Cuando aparece la sensación de que todo vuelve a temblar, intenta identificar conscientemente lo que está ocurriendo en ese momento.
Puedes preguntarte:
¿Estoy en un lugar seguro?
¿Qué puedo ver?
¿Qué puedo escuchar?
¿Qué estoy sintiendo en mi cuerpo?
Concentrarte en elementos concretos del entorno puede ayudarte a diferenciar entre una sensación de alerta y un peligro que realmente está ocurriendo.
- Reduce la exposición constante a noticias
Después de un sismo es comprensible querer mantenerse informado. Sin embargo, revisar continuamente redes sociales, videos o noticias sobre el evento puede aumentar la ansiedad.
Busca información en fuentes oficiales y establece momentos específicos para consultar las actualizaciones.
- Intenta mantener tus rutinas
Comer, descansar, hidratarte y mantener, en la medida de lo posible, tus actividades habituales pueden ayudar a recuperar progresivamente la sensación de normalidad.
El descanso es especialmente importante, ya que la falta de sueño puede aumentar la irritabilidad y la sensación de alerta.
- Habla con alguien
No tienes que afrontar el miedo en silencio.
Hablar con familiares, amigos, compañeros de trabajo o personas de confianza puede ayudar a expresar lo que estás sintiendo y recordar que las reacciones emocionales después de una experiencia inesperada pueden ser diferentes para cada persona.
¿Cuánto tiempo puede durar esta sensación?
No existe un tiempo exacto para que todas las personas vuelvan a sentirse completamente tranquilas después de un sismo.
Algunas personas recuperan rápidamente la sensación de seguridad, mientras que otras pueden experimentar ansiedad, alteraciones del sueño o miedo durante más tiempo.
Lo importante es observar cómo evoluciona el malestar y qué tanto está afectando la vida cotidiana.
Si con el paso de los días la ansiedad continúa siendo intensa, aumenta o dificulta dormir, trabajar, estudiar, desplazarse o realizar actividades habituales, puede ser recomendable buscar acompañamiento profesional.
¿Cuándo debemos buscar ayuda psicológica?
Sentir miedo después de un sismo no significa que exista un problema de salud mental. Es una reacción que puede presentarse después de vivir una situación inesperada o amenazante.
Sin embargo, es importante consultar con un profesional cuando:
- La ansiedad es intensa o persistente
- El miedo a que vuelva a temblar impide realizar actividades cotidianas
- Existen dificultades importantes para dormir
- Se presentan crisis de ansiedad frecuentes
- Se evita salir, permanecer solo o ingresar a determinados espacios por miedo
- Las imágenes o recuerdos del evento aparecen constantemente y generan un malestar significativo
- La persona siente que no puede recuperar su tranquilidad o funcionamiento habitual
Buscar ayuda profesional no significa que la persona sea débil. Pedir apoyo también es una forma de cuidar la salud.
Cuidar la mente también es parte de la recuperación
Después de un sismo, nuestra atención suele concentrarse en los daños materiales y las lesiones físicas. Sin embargo, el impacto emocional también merece atención.
El miedo, la ansiedad y la sensación de que “todo vuelve a temblar” pueden ser señales de que nuestro organismo todavía está procesando lo ocurrido.
Darnos tiempo, buscar información confiable, recuperar nuestras rutinas y hablar sobre lo que sentimos puede ayudarnos a recuperar progresivamente la sensación de seguridad.
Y cuando el malestar supera nuestras herramientas personales, contar con acompañamiento profesional puede marcar la diferencia.
En HolaDr creemos que cuidar la salud también significa acompañar a las personas cuando más lo necesitan.
La atención en salud no debería detenerse ante las barreras de acceso. La tecnología puede facilitar la orientación y el acompañamiento profesional en salud mental cuando la situación lo permite, contribuyendo a mantener la continuidad del cuidado.
Después del movimiento, también necesitamos recuperar la calma. Y pedir ayuda es parte de ese proceso.
