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Seguimiento de síntomas físicos y emocionales después de un terremoto: ¿Qué debemos tener en cuenta?

Después de un terremoto, es normal prestar atención a los daños visibles y verificar que familiares, amigos y personas cercanas estén bien. Sin embargo, también es importante observar cómo evoluciona nuestra salud durante las horas y días posteriores.

Algunos síntomas físicos y emocionales después de un terremoto pueden aparecer inmediatamente, mientras que otros pueden manifestarse con el paso del tiempo. Llevar un seguimiento de estos cambios puede ayudarnos a identificar cuándo estamos recuperándonos de manera progresiva y cuándo puede ser necesario buscar orientación profesional.

¿Por qué es importante hacer seguimiento después de un terremoto?

Vivir un terremoto puede generar una respuesta de alerta en nuestro organismo. Incluso cuando ya estamos en un lugar seguro, el cuerpo puede permanecer atento ante la posibilidad de que ocurra otro movimiento.

Esta respuesta puede generar cambios físicos, emocionales y en nuestros hábitos cotidianos.

Por eso, hacer seguimiento no significa preocuparse constantemente por cada sensación. Significa observar cómo nos sentimos, identificar cambios importantes y reconocer cuándo necesitamos apoyo.

Síntomas físicos que podemos experimentar

Después de un terremoto pueden presentarse algunas molestias físicas relacionadas con el estrés, el miedo o la tensión que produce la experiencia.

Entre ellas se encuentran:

  • Dolor de cabeza
  • Tensión o dolor muscular
  • Cansancio
  • Palpitaciones
  • Respiración acelerada
  • Sudoración
  • Náuseas o malestar estomacal
  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Sensación de mareo o inestabilidad

También puede aparecer una mayor sensibilidad ante movimientos, ruidos o vibraciones, haciendo que algunas situaciones cotidianas se perciban con mayor intensidad.

Es importante recordar que no todos los síntomas después de un terremoto tienen un origen emocional. Si aparece un síntoma nuevo, intenso o que genera preocupación, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

¿Qué cambios emocionales debemos observar?

El impacto de un terremoto no siempre es visible. Una persona puede encontrarse físicamente bien y, aun así, sentirse afectada emocionalmente.

Durante los días posteriores pueden aparecer:

  • Miedo a que ocurra otro terremoto
  • Ansiedad o sensación de alerta constante
  • Irritabilidad
  • Preocupación por familiares o amigos
  • Dificultad para concentrarse
  • Inseguridad al estar en determinados lugares
  • Necesidad constante de revisar noticias o redes sociales
  • Cambios en el sueño
  • Sensación de tristeza o desánimo
  • Sobresaltarse fácilmente ante ruidos o movimientos

Estas reacciones pueden variar de una persona a otra. Algunas personas recuperan rápidamente la sensación de tranquilidad, mientras que otras necesitan más tiempo y acompañamiento.

¿Cómo hacer un seguimiento de nuestros síntomas?

No es necesario llevar un registro complicado. Durante los primeros días puedes dedicar unos minutos para preguntarte cómo estás.

  1. Observa cómo se siente tu cuerpo

Identifica si tienes algún dolor, malestar, cansancio o cambio físico que no estaba presente antes.

  1. Presta atención a tus emociones

Pregúntate cómo te has sentido durante el día: ¿estás tranquilo?, ¿preocupado?, ¿ansioso?, ¿irritable?, ¿tienes miedo de que vuelva a ocurrir?

  1. Revisa tus hábitos

El sueño, la alimentación y la capacidad para realizar actividades habituales pueden darnos información sobre cómo estamos afrontando la situación.

  1. Observa si los síntomas disminuyen o aumentan

Más que enfocarnos en un momento específico, es útil observar la evolución.

Si progresivamente recuperas tus rutinas y disminuye la sensación de alerta, puede ser una señal de recuperación.

Si, por el contrario, el malestar aumenta o empieza a interferir con tus actividades cotidianas, puede ser momento de buscar apoyo.

¿Cuándo debemos buscar atención médica?

No todos los síntomas después de un terremoto deben atribuirse al estrés o la ansiedad.

Busca atención médica si presentas síntomas físicos intensos, nuevos o persistentes, especialmente si existe dolor importante, dificultad para respirar, pérdida de conocimiento, lesiones, sangrado u otra situación que pueda representar una emergencia.

Si existe una emergencia médica, es importante acudir a los servicios de emergencia disponibles en tu localidad.

¿Cuándo buscar acompañamiento en salud mental?

El miedo y la ansiedad pueden ser respuestas normales después de una experiencia inesperada. Sin embargo, es recomendable buscar orientación profesional cuando el malestar persiste o afecta significativamente la vida cotidiana.

Algunas señales de alerta pueden ser:

  • La ansiedad se mantiene o aumenta con el paso de los días
  • El miedo impide dormir adecuadamente
  • Resulta difícil trabajar, estudiar o realizar actividades habituales
  • Se presentan crisis de ansiedad frecuentes
  • Se evita salir o permanecer en determinados lugares por miedo
  • La preocupación por otro terremoto ocupa gran parte del día
  • Los recuerdos del evento generan un malestar intenso
  • La persona siente que no logra recuperar su tranquilidad

Pedir ayuda no significa que estés exagerando lo que sientes. El acompañamiento profesional puede ser una herramienta para comprender lo que ocurre y recuperar progresivamente el bienestar.

¿Qué podemos hacer mientras recuperamos la calma?

Además del seguimiento de los síntomas, algunas acciones pueden ayudarnos durante este proceso:

Mantener las rutinas: comer, descansar, hidratarse y retomar las actividades habituales, siempre que sea posible.

Limitar la exposición constante a noticias: mantenerse informado es importante, pero revisar continuamente videos, redes sociales o reportes sobre el terremoto puede aumentar la sensación de alerta.

Hablar con personas de confianza: expresar lo que sentimos puede ayudarnos a procesar la experiencia y sentirnos acompañados.

Dar espacio al descanso: dormir bien ayuda al organismo a recuperarse y puede disminuir la sensación de agotamiento y tensión.

Buscar información confiable: ante una situación de emergencia, consulta las recomendaciones de las autoridades y fuentes oficiales.

Cuidar nuestra salud también es hacer seguimiento

Después de un terremoto, la recuperación no solo consiste en revisar los daños materiales o regresar a la rutina.

También implica observar cómo está nuestro cuerpo, reconocer nuestras emociones y prestar atención a los cambios que puedan aparecer en los días posteriores.

El seguimiento de síntomas después de un terremoto nos permite identificar qué estamos sintiendo y reconocer cuándo necesitamos apoyo.

No todas las personas viven un terremoto de la misma manera. Algunas pueden sentirse tranquilas después de unas horas, mientras que otras pueden necesitar más tiempo para recuperar su sensación de seguridad.

Lo importante es no ignorar lo que sentimos.

En holadr, creemos que cuidar la salud también significa acompañar a las personas después de situaciones que pueden afectar su bienestar físico y emocional. La tecnología puede facilitar el acceso a orientación y atención en salud cuando las condiciones lo permiten, ayudando a mantener la continuidad del cuidado.

Después del terremoto, también es importante cuidar lo que no siempre podemos ver.

Si los síntomas persisten, empeoran o interfieren con tu vida cotidiana, buscar acompañamiento profesional también es una forma de cuidarte.

 

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