Primeros auxilios psicológicos y físicos: qué podemos hacer mientras llega atención profesional
Ante un terremoto, una emergencia o cualquier situación inesperada, los primeros minutos pueden generar miedo, confusión e incertidumbre. Saber cómo actuar puede ayudar a proteger la salud física y emocional de las personas mientras llega la atención profesional.
Los primeros auxilios psicológicos y físicos son acciones iniciales que buscan brindar seguridad, reducir riesgos y acompañar a una persona que lo necesita. No reemplazan la atención médica o psicológica, pero pueden ser fundamentales para responder de manera adecuada ante una emergencia.
¿Qué son los primeros auxilios físicos?
Los primeros auxilios físicos son las medidas básicas que pueden realizarse para ayudar a una persona lesionada o afectada por una emergencia mientras recibe atención profesional.
Después de un terremoto, por ejemplo, pueden presentarse golpes, heridas, caídas, esguinces, quemaduras u otras lesiones.
Lo primero es mantener la calma y verificar que el lugar sea seguro. No debemos exponernos a estructuras inestables, vidrios, cables eléctricos u otros peligros para intentar ayudar a alguien.
¿Qué podemos hacer?
- Verificar la seguridad del lugar
Antes de acercarse a una persona lesionada, es importante comprobar que no exista un riesgo que pueda poner en peligro a quien ayuda o a la persona afectada.
- Evaluar rápidamente la situación
Identificar si la persona está consciente, respira con normalidad y presenta lesiones visibles. Si existe una situación grave, se debe solicitar ayuda profesional de inmediato.
- Controlar una hemorragia
Ante una herida que presenta sangrado abundante, se puede aplicar presión directa y firme con una gasa, paño limpio o material disponible, siempre que sea posible hacerlo de manera segura.
- No mover a una persona lesionada innecesariamente
Si existe sospecha de una lesión grave, especialmente en cabeza, cuello o columna, es preferible evitar mover a la persona, a menos que exista un peligro inmediato en el lugar.
- No improvisar tratamientos
No se deben administrar medicamentos, alimentos o líquidos a una persona inconsciente o con alteración del estado de conciencia. Tampoco es recomendable intentar acomodar huesos, retirar objetos incrustados o realizar procedimientos para los que no se tiene entrenamiento.
¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?
Una emergencia no solamente puede afectar el cuerpo. También puede generar miedo, ansiedad, confusión, angustia o una sensación de pérdida de control.
Los primeros auxilios psicológicos son una forma de apoyo inicial que busca ayudar a una persona a sentirse segura, escuchada y acompañada después de una situación potencialmente traumática.
No consisten en hacer terapia ni en obligar a la persona a hablar sobre lo sucedido. Se trata, principalmente, de brindar apoyo humano y ayudarla a identificar sus necesidades inmediatas.
¿Cómo podemos brindar primeros auxilios psicológicos?
- Ayudar a recuperar la sensación de seguridad
Llevar a la persona, cuando sea posible, a un lugar seguro y tranquilo. Explicar de manera sencilla qué está ocurriendo y qué se hará a continuación puede ayudar a disminuir la incertidumbre.
- Escuchar sin presionar
Una persona puede necesitar hablar, llorar, permanecer en silencio o simplemente estar acompañada. No es necesario hacer preguntas constantemente ni pedirle que explique lo sucedido.
Escuchar con atención y sin juzgar puede ser suficiente.
- Validar sus emociones
Después de una emergencia es posible sentir miedo, ansiedad, tristeza, enojo o confusión. Frases como “es comprensible que te sientas así” pueden ayudar más que minimizar lo ocurrido con expresiones como “no pasa nada” o “tienes que ser fuerte”.
- Ayudar con necesidades básicas
En una situación de emergencia, acciones sencillas como ayudar a encontrar agua, contactar a un familiar, ubicar un lugar seguro o acceder a atención profesional pueden generar tranquilidad.
- Mantener una comunicación clara
Compartir información concreta y evitar rumores puede ayudar a disminuir la ansiedad. Si no se conoce una respuesta, es mejor decirlo que entregar información que no ha sido confirmada.
¿Qué debemos evitar después de una emergencia?
Cuando intentamos ayudar, nuestras buenas intenciones también pueden llevarnos a actuar de manera incorrecta.
Es importante evitar:
- Ponernos en riesgo para ayudar a otra persona
- Mover a una persona lesionada sin necesidad
- Dar medicamentos sin indicación profesional
- Minimizar el miedo o las emociones de alguien
- Obligar a una persona a contar lo que ocurrió
- Compartir información o rumores que no han sido verificados
- Prometer que “todo estará bien” cuando no conocemos cómo evolucionará la situación
- Intentar realizar procedimientos médicos para los que no tenemos preparación
¿Cuándo es necesario buscar atención profesional?
Los primeros auxilios son una ayuda inicial, pero no sustituyen la valoración de un profesional de la salud.
Se debe buscar atención médica urgente ante situaciones como dificultad para respirar, pérdida de conciencia, sangrado abundante que no se controla, dolor intenso, convulsiones, lesiones graves, alteraciones importantes del estado de conciencia o cualquier situación que represente un riesgo para la vida.
En el caso de la salud mental, también es importante solicitar acompañamiento profesional cuando el miedo, la ansiedad, las alteraciones del sueño, las crisis de angustia o el malestar emocional son intensos, persisten o interfieren con las actividades cotidianas.
Cuidar la salud también es saber cuándo pedir ayuda
Después de un terremoto o una emergencia, no siempre podemos resolverlo todo por nuestra cuenta. Saber identificar una situación de riesgo y buscar ayuda profesional a tiempo también es una forma de cuidado.
Los primeros auxilios psicológicos y físicos permiten brindar un apoyo inicial, pero la atención profesional es fundamental cuando existen lesiones, síntomas persistentes o un impacto emocional significativo.
En momentos en los que desplazarse puede ser difícil o cuando existen barreras para acceder a una consulta presencial, las herramientas de salud digital pueden facilitar la orientación y el seguimiento de algunas situaciones de salud.
La emergencia puede alterar nuestra rutina, pero el cuidado de la salud no debería detenerse.
Recuerda
Ante una emergencia:
Primero, protégete.
Luego, verifica la situación.
Brinda apoyo.
Y busca atención profesional cuando sea necesario.
Cuidar el cuerpo y cuidar la mente hacen parte de la recuperación.
