En numerosas organizaciones el bienestar emocional todavía se maneja de manera reactiva, se reacciona cuando el ausentismo sube, los conflictos se encienden o un empleado ya no da más, este enfoque presenta un problema evidente, porque al intervenir tarde, el impacto emocional, humano y de la organización ya es mucho. Por ende aguardar que el problema estalle, además de aumentar los costos, también mina la confianza de los equipos, sí la gente nota cuando la atención es tardía, sólo se responde a la crisis y no se previene y el bienestar para ser real necesita previsión.
La información es crucial para modificar este paradigma, puesto que cada consulta, patrón recurrente y toda señal temprana brinda una oportunidad para actuar antes que el malestar desemboque en una incapacidad, dimisión o conflicto aún peor así que el desafío no es conseguir la información, es aprender a entenderla.
Las señales tempranas normalmente son calladas; cambios en el estado de ánimo, consultas cortas más frecuentes, cansancio permanente o problemas para concentrarse son indicadores a menudo se normalizan, sin embargo, mirándolo todo junto, sacan a la luz una verdad, que pide atención urgente.
Prever es saber que el bienestar no es un suceso aislado, sino algo que sigue y sigue. Las organizaciones que, de una forma responsable, revisan estos indicadores pueden idear planes de prevención, hacer más fuerte el apoyo y evitar peligros antes que ocurran.
Prevenir es también una señal del liderazgo atento, significa creer que cuidar de la gente, no es un hacer ante la crisis, sino una decisión muy pensada, cuando la gente nota que su bienestar es algo que importa antes de estallar, se afianza la relación con la empresa
más aún, actuar con rapidez, es optimizar lo que se tiene. Actuar pronto, es mucho mejor que gestionar efectos tardíos. Menos faltas al trabajo, menor cambio de personal y un mejor ambiente laboral, todo esto es resultado de una cultura que pone la prevención primero.
La tecnología y las formas actuales de atención ayudan en esto de prevenir. Ayudan a ver tendencias, entender las conductas y tomar decisiones sabias. Pero de nuevo, lo importante está en cómo usas esa información, para producir cambios que valgan y duren.
Abandonar la reacción tardía ante crisis, es crucial para edificar organizaciones más prósperas. Prestar atención a las pistas, analizar a fondo los datos, y responder con empatía posibilita convertir el bienestar en una fortaleza competitiva y, sobre todo, una vivencia más genuina para todos los pilares de la compañía.
