¿Qué es la hipertensión arterial (HTA)?

Es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias cuando sale del corazón. Esta puede variar durante el día por diferentes factores como: actividad física, nivel del mar, estrés, alimentos, medicamentos, temperatura, comida reciente, estado de ánimo. Es decir, varía constantemente para adaptarse a los requerimientos del organismo en cada momento.

¿CÓMO SE MIDE LA PRESIÓN ARTERIAL?

Esta se mide con un instrumento llamado “tensiómetro”. Se expresa con dos valores separados por el signo “/”, el primer valor indica la presión cuando la sangre sale del corazón, que se llama presión arterial sistólica y el segundo valor que indica cuando la sangre retorna al corazón, que es la presión arterial diastólica. Esta se mide en milímetros de mercurio (mmHg). Por ejemplo: 120/80 mmHg.

Cuando está entre 120/80 y 140/90 se denomina “Pre-Hipertensión arterial”

Cuando está mayor a 140/90 se denomina “Hipertensión arterial”

En Colombia 23% de los adultos tiene hipertensión. Hasta en un 95% de los casos no se encuentra causa específica para la hipertensión (Hipertensión esencial o primaria) y 5-10% es causada por enfermedades renales, de tiroides o de circulación (Hipertensión secundaria).

FACTORES DE RIESGO:

Ser mayor de 45 años, tener sobrepeso, el sedentarismo, personas con familiares que han sufrido HTA, tabaquismo, alcohol, mala alimentación, mujeres en la menopausia, diabetes o colesterol alto.

RECOMENDACIONES

Se puede prevenir o disminuir (si ya está presente): disminuyendo el consumo de sal (sodio) en la dieta diaria, evitando el colesterol y ácidos grasos saturados, realizando actividad física (3-5 veces a la semana, sumando en total mínimo 2 horas y media), teniendo peso adecuado y disminuyendo el consumo de alcohol.

Es importante realizar el control mensualmente hasta controlar la presión, después de esto realizarlo cada 3 meses.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Generalmente no produce síntomas o produce síntomas muy inespecíficos como dolor de cabeza, sangrado nasal, náuseas, sudoración, enrojecimiento de la cara, nerviosismo, zumbido.

Consultar a urgencias si presenta: dolor de cabeza fuerte, náuseas o vómitos, confusión, cambios en la visión, dolor en el pecho, dificultad para respirar, síntomas neurológicos.

TRATAMIENTOS:

Se utilizan buenos hábitos de dieta, ejercicio y medicamentos “antihipertensivos”. Por ser una enfermedad crónica requiere tratamiento y control de por vida.

¿POR QUÉ SE DEBE TRATAR?

Al controlarla se reduce el riesgo de complicaciones. Pues puede producir daños en diferentes órganos del cuerpo como el corazón (infartos), los riñones (insuficiencia renal), ojos (pérdida de la visión) y cerebro (pudiendo llevar a derrames o trombosis cerebrales).