La telemedicina y la telesalud interactiva han transformado la forma en que las personas acceden a los servicios de salud; hoy, las consultas virtuales, el seguimiento remoto y la orientación en tiempo real se han convertido en prácticas comunes que permiten acortar distancias, optimizar recursos y facilitar el acceso oportuno a la atención. Sin embargo, en medio de tantos avances tecnológicos, surge un desafío fundamental: ¿cómo mantener el toque humano cuando la atención se da a través de una pantalla?
La respuesta está en la comunicación asertiva y en la humanización del servicio, porque más allá de las plataformas y los dispositivos, la experiencia del paciente sigue dependiendo, en gran medida, de la forma en que el profesional de la salud se comunica, de la empatía que transmite y del vínculo de confianza que logra construir. En este sentido, la comunicación asertiva y la humanización no son solo un valor agregado, sino elementos clave para brindar una atención integral, cercana y de calidad, incluso en entornos virtuales.
Hablar de comunicación asertiva en salud es hablar de mucho más que “hablar claro”; se trata de una habilidad esencial, especialmente si se tiene en cuenta que, en muchos casos, el paciente se encuentra en un estado de vulnerabilidad emocional, física o mental. A través de una comunicación asertiva, el profesional de la salud puede explicar diagnósticos y tratamientos de manera comprensible, escuchar activamente las preocupaciones del paciente sin juzgar ni interrumpir, validar emociones como el miedo, la ansiedad o la incertidumbre y, además, construir acuerdos claros sobre el cuidado y la adherencia a los tratamientos.
Cuando el mensaje es claro, empático y respetuoso, el paciente se siente escuchado, valorado y parte activa de su proceso de recuperación, lo que fortalece la relación médico-paciente y contribuye a mejores resultados en salud, incluso cuando la consulta se realiza de manera virtual.
Por otro lado, hablar de humanización en salud es hablar de dignidad, respeto y trato cercano, entendiendo que cada paciente es una persona con su propia historia, emociones, contexto social y expectativas; lejos de oponerse a la tecnología, la humanización la complementa y le da sentido, recordando que los avances tecnológicos deben estar siempre al servicio de las personas.
En los servicios de telemedicina y telesalud interactiva, la humanización se refleja en pequeños gestos que generan un gran impacto, como llamar al paciente por su nombre y presentarse adecuadamente, demostrar un interés genuino por su situación más allá de lo clínico, mantener contacto visual a través de la cámara con un tono de voz cálido y respetuoso y cuidar el tiempo del paciente, evitando una atención apresurada o impersonal.
Humanizar la atención virtual significa que el paciente sienta que, a pesar de la distancia, no está solo ni desatendido, permitiendo que la tecnología se convierta en un puente de conexión y confianza, y no en una barrera que enfríe la experiencia de cuidado.
La telemedicina y la telesalud interactiva no son una moda pasajera, sino una parte fundamental del presente y del futuro de los sistemas de salud; por ello, el verdadero valor diferencial no estará únicamente en la tecnología utilizada, sino en la forma en que esta se emplea para cuidar, acompañar y escuchar a las personas.
Invertir en el desarrollo de habilidades de comunicación asertiva y en estrategias de humanización es apostar por una atención más ética, empática y verdaderamente efectiva, recordando que detrás de cada pantalla hay una persona que necesita ser escuchada, comprendida y acompañada.
Desde holadr, creemos que la comunicación asertiva y la humanización no solo complementan los servicios de telemedicina y telesalud interactiva, sino que son las que realmente los hacen humanos.
